miércoles, 29 de septiembre de 2010

Origen histórico de Roma


Sarcófago de los esposos de orígen etrusco. Siglo VI a. C. A principios del siglo VI (a.C.) los etruscos conquistaron el Lacio y llamaron a la aldea “Ruma”.


La península itálica fue habitada originariamente por los Ligures (Golfo de Génova) y por los Vénetos (entre el rio Po y los Alpes). Los Itálicos, arribaron hacia el año 1200 (a.C.) y desplazaron a sus primitivos habitantes, ocupando las regiones de el Lacio, la Campania y Umbria. Posteriormente por los etruscos (en el norte del Lacio) y griegos (en el sur de la península) se asentaron en la región.
Hacia el año 1000 (a.C.), los latinos (pueblo de origen itálico) se establecieron en el Lacio, llanura limitada por el Tiber, los Apeninos, el monte Albano y el mar Tirreno. El lugar estaba rodeado por diversas colinas de baja altura que ofrecían una buena protección natural. Los latinos construyeron sobre sus elevaciones chozas circulares de adobe con techos de ramaje cónico.

Las regiones circundantes fueron ocupadas por otro pueblo itálico, los etruscos, y fue por temor al pillaje, que las pequeñas aldeas se transformaron en verdaderas fortalezas. Algunas de estas aldeas fueron habitadas por los sabinos, pueblo que rápidamente se emparentó con los latinos. Estos pueblos, para satisfacer sus necesidades económicas y militares, formaron una confederación y eligieron como metrópoli la ciudad de Albalonga.
A principios del siglo VI (a.C.) los etruscos conquistaron el Lacio y llamaron a la aldea “Ruma” y con el tiempo, la transformaron en una ciudad, con edificios y calles de piedra, cloacas y acueductos.

Los origenes de Roma


Dice la leyenda que Ascanio, hijo del héroe troyano Eneas había fundado la ciudad de Alba Longa sobre la orilla derecha del río Tíber. Sobre esta ciudad latina reinaron muchos de sus descendientes hasta llegar a Numitor y a su hermano Amulio. Éste destronó a Numitor y, para que no pudiese tener descendencia que le disputase el trono, condenó a su hija, Rea Silvia, a ser sacerdotisa de la diosa Vesta, para que permaneciese virgen.

A pesar de ello, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizos Rómulo y Remo. Cuando éstos nacieron y para salvarlos fueron arrojados al Tíber dentro de una canasta que encalló en la zona de las siete colinas situada cerca de la desembocadura del Tíber, en el mar.

Una loba, llamada Luperca, se acercó a beber y los recogió y amamantó en su guarida del Monte Palatino, hasta que, finalmente, los encontró y rescató un pastor cuya mujer los crió. Ya adultos, los mellizos repusieron a Numitor en el trono de Alba Longa y fundaron, como colonia de ésta, una ciudad en la ribera derecha del Tíber, en el lugar donde habían sido amamantados por la loba, para ser sus Reyes.

Se dice que la loba que amamantó a Rómulo y Remo fue su madre adoptiva humana. El término loba, en latín lupa, también era utilizado, en sentido despectivo, para las prostitutas de la época.

Cerca de la desembocadura del río Tíber había siete colinas: los montes Aventino, Celio, Capitolio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal.

Rómulo y Remo discutieron sobre el lugar donde fundar la ciudad y decidieron consultar el vuelo de las aves, a la manera etrusca. Rómulo vio doce buitres volando sobre el Palatino y Remo sólo divisó seis en otra de las colinas. Entonces Rómulo, para delimitar la nueva ciudad, trazó un recuadro con un arado en lo alto del monte Palatino y juró que mataría a quien osase traspasarlo. Remo le desobedeció y cruzó con desprecio la línea, por lo que su hermano le mató y quedó como el único y primer Rey de Roma.